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El Cielo no ha guardado silencio.
Nuestra Madre está llamando.
Durante siglos, en cada continente, la Bienaventurada Virgen María se ha aparecido a sus hijos.
Ha hablado en campos y bosques, en selvas y en cimas de montañas, en hospitales y conventos y pequeñas iglesias de pueblo. Ha llorado. Ha advertido. Ha consolado. Y su mensaje, aunque dado en distintos tiempos y lenguas, nunca ha cambiado: Dios te ama. Él está aquí. Vuelve a casa.
Mary Prays reúne sus palabras, las comparte con sencillez, y las pone donde más se necesitan. En las manos del que busca. Del que sufre. Del que se pregunta si alguien lo ve.Alguien lo ve. Alguien siempre lo ha visto.


"Queridos hijos, si supieran cuánto los amo, sus corazones llorarían."
― Nuestra Señora, Reina de la Paz
¿Qué te llama la atención?
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