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Historias


El Avemaría diario que rompió dos cadenas
Al llegar a la puerta de su casa, donde corría claro peligro de recaer en el pecado, se sintió empujado hacia atrás por una fuerza invisible, y de pronto se encontró a la otra punta de la calle, ante su propia puerta. Comprendió claramente que María lo había salvado de su ruina.
28 jun2 min de lectura


Sor Dominica y el niño herido
Entonces la escena cambió: la mujer apareció vestida como una reina y rodeada de luz, y el niño resplandecía como un sol. Él tomó las flores y las esparció sobre su cabeza. Ella comprendió al instante que eran Jesús y María, y se postró para adorarlos, y la visión terminó. Dominica tomó más tarde el hábito dominico y murió en 1553 con fama de santa.
28 jun3 min de lectura


El monje que anhelaba ver a la Virgen
Entonces la Virgen empezó a cantar con tal dulzura que el monje perdió el sentido y cayó de bruces al suelo. Cuando sonó la campana de maitines y los monjes se reunieron, faltaba Tomás; buscaron en su celda y en el resto del monasterio, y al fin lo hallaron en el jardín, como sin vida. Cuando su superior le mandó contar lo sucedido, volvió en sí y, bajo obediencia, refirió todos los favores que la Madre de Dios le había mostrado.
28 jun2 min de lectura


Alejandra y el rosario que la mantuvo viva
Quince días después, el alma de Alejandra se apareció a san Domingo, hermosa y reluciente como una estrella, y le dijo que uno de los mayores alivios para las almas del purgatorio es el rosario que se reza por ellas, y que, en cuanto esas almas llegan al paraíso, ruegan por quien les ofreció esas oraciones. Con esto, san Domingo vio cómo su alma dichosa subía triunfante al cielo.
28 jun2 min de lectura


Los dos estudiantes y la campana de maitines
Ricardo fue recibido en la orden. Desde entonces llevó una vida ejemplar, fue a la India a predicar la fe, pasó de allí al Japón, y por fin tuvo la gracia de morir mártir por Jesucristo.
28 jun2 min de lectura


El abogado de Venecia y el mono
El abogado cambió de vida, y podemos esperar que se mantuvo en su nuevo camino hasta la muerte.
28 jun2 min de lectura


Benedetta y el libro de los pecados
Benedetta hizo fielmente lo que se le dijo, y un día Jesús mismo se le apareció, le mostró el libro y le dijo: "Mira, tus pecados están borrados. El libro está blanco. Ahora escribe en él actos de amor y de virtud". Benedetta así lo hizo, vivió una vida santa, y murió una muerte santa.
28 jun2 min de lectura


La monja cuyo puesto guardó la Virgen
Beatriz volvió a entrar en el monasterio, tomó de nuevo el hábito religioso, y, agradecida por la misericordia de María, vivió el resto de su vida como una santa. Antes de morir contó toda la historia, para gloria de la Virgen.
28 jun2 min de lectura


El joven ladrón
Ante este prodigio, el pueblo gritó: "¡Perdón, perdón!", y fue perdonado. Volvió a casa, vivió una vida recta desde entonces, y fue siempre devoto de María, que lo había salvado de una muerte temporal y de una eterna.
28 jun2 min de lectura


Teófilo y el alma vendida recobrada
Teófilo volvió a la iglesia de la Virgen, y allí, tres días después, murió en paz, con palabras de gracias a Jesús y a su santa madre en los labios.
28 jun2 min de lectura
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