El abogado de Venecia y el mono
- Maria Reza

- hace 3 días
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De las crónicas de los padres capuchinos, acerca del padre Mateo de Basso.

En Venecia vivía un abogado de éxito que se había hecho rico con tratos deshonestos y fraudulentos. Toda su manera de vivir era mala, y parecía tener una sola buena costumbre: cada día rezaba cierta oración a la Santísima Virgen María. Y, sin embargo, hasta esa pequeña devoción lo salvó de la muerte eterna, por la misericordia de la Virgen. Sucedió así. Tenía gran respeto al padre Mateo de Basso y le insistía en que fuera a comer a su casa, hasta que un día el fraile aceptó.
Cuando llegó, el abogado le dijo: "Ahora, padre, le voy a mostrar algo que nunca ha visto. Tengo un mono extraordinario que me sirve de criado: me lava los vasos, pone la mesa y abre la puerta". "Quizá esto no sea un mono", respondió el fraile. "Tal vez sea algo más que un mono. Dígale que venga aquí". Llamaron al mono una y otra vez, y lo buscaron por todas partes, pero no aparecía. Al fin lo encontraron escondido bajo una cama, en la parte baja de la casa, negándose a salir. "Vamos, pues", dijo el fraile, "vamos a verlo". Fue con el abogado hasta el escondite y dijo: "Bestia infernal, sal, y en el nombre de Dios te ordeno que me digas qué eres".
La criatura respondió que era el demonio, y que estaba esperando el día en que el abogado dejara de rezar su oración diaria a la Madre de Dios; la primera vez que la omitiera, Dios le había dado permiso de acabar con su vida y llevarlo al infierno. Al oír estas palabras, el abogado cayó de rodillas y suplicó el auxilio del fraile. El fraile lo tranquilizó y ordenó al demonio que saliera de la casa sin hacer daño alguno, permitiéndole solo, como prueba de que de verdad se había ido, romper un trozo de la pared. Apenas lo había dicho cuando se abrió un agujero en la pared con gran estruendo. El abogado cambió de vida, y podemos esperar que se mantuvo en su nuevo camino hasta la muerte.
Fuente:
Relatos sencillos de las historias de "ejemplo" que san Alfonso María de Ligorio colocó al final de cada sección de Las Glorias de María. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción inglesa de 1888, aunque no palabra por palabra; los diálogos se han suavizado en lugar de copiarse. El mismo Ligorio, en su "Protesta" como autor, advirtió que los milagros y las apariciones que aparecen en el libro se ofrecen solamente sobre autoridad humana, y no como artículos de fe.

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