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El Avemaría y el niño herido

  • Foto del escritor: Maria Reza
    Maria Reza
  • hace 4 días
  • 2 min de lectura

Relatado por el beato Juan Herolt.


Glories of Mary

Un hombre casado vivía en estado de pecado grave. Su esposa, una buena mujer, no lograba que dejara sus malos pasos, pero le suplicó que conservara al menos una pequeña devoción a la Madre de Dios: rezar un Avemaría cada vez que pasara ante su altar. Él empezó a hacerlo.

 

Una noche, cuando iba camino de cometer un pecado, vio una luz, y descubrió que venía de una lámpara que ardía ante una imagen de la Santísima Virgen María con el Niño Jesús en brazos. Rezó su Avemaría como de costumbre, pero entonces vio que el Niño estaba cubierto de heridas, de las que manaba sangre fresca. Estremecido, comprendió que eran sus propios pecados los que habían herido a su Redentor, y se echó a llorar, pero vio que el Niño apartaba el rostro de él.

 

Confundido, se volvió a la Virgen, diciendo que su Hijo lo había rechazado y que no podía hallar abogada más bondadosa ni más poderosa que ella, su madre, y le suplicó que intercediera por él. María le respondió desde la imagen que los pecadores la llaman madre de misericordia, y sin embargo, con sus pecados, la hacen madre de dolor, renovando la pasión de su Hijo. Pero como ella nunca despide a quien se arroja a sus pies, comenzó a interceder ante su Hijo para que lo perdonara.

 

Jesús al principio se mostró remiso, pero María dejó al Niño en el suelo, se arrodilló ante él y dijo que no se levantaría de sus pies hasta que hubiera perdonado al pecador. Jesús respondió que nada podía negarle, y que por amor a ella perdonaría a aquel hombre, y le dijo que se acercara a besar sus llagas. El hombre se adelantó llorando, y al besar las llagas, estas quedaron sanadas. Entonces Jesús lo abrazó en señal de perdón. Desde aquel día cambió de vida y estuvo siempre lleno de amor a la Santísima Virgen.



Fuente:

Relatos sencillos de las historias de "ejemplo" que san Alfonso María de Ligorio colocó al final de cada sección de Las Glorias de María. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción inglesa de 1888, aunque no palabra por palabra; los diálogos se han suavizado en lugar de copiarse. El mismo Ligorio, en su "Protesta" como autor, advirtió que los milagros y las apariciones que aparecen en el libro se ofrecen solamente sobre autoridad humana, y no como artículos de fe.

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Mary Prays

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