La pobre pastorcita
- Maria Reza

- hace 4 días
- 2 min de lectura
Narrado por el padre Giulio Cesare Auriemma, Affetti Scambievoli, vol. 2, cap. 7. No se indica el año.

Una pobre pastorcita amaba tanto a la Santísima Virgen María que lo que más le gustaba era escaparse a una pequeña capilla en un monte, mientras sus ovejas pastaban, solo para conversar con la Virgen. Al ver que la imagen estaba sencilla y desnuda, usó lo poco que tenía para hacerle un manto. Un día recogió flores silvestres, las tejió en una guirnalda y la colocó sobre la cabeza de la imagen, diciendo que quisiera poder ofrecerle una corona de oro y piedras preciosas, pero que era pobre, y pidió a la Santísima Madre que aceptara esa corona de flores como señal de su amor.
Cuando la muchacha cayó gravemente enferma, dos religiosos que iban de camino se detuvieron a descansar bajo un árbol, y ambos vieron la misma visión: un cortejo de hermosas jóvenes guiadas por una mucho más bella que las demás. Ella les dijo que era la Madre de Dios, y que iba a visitar a una pastorcita moribunda que muchas veces había ido a visitarla a ella.
Los dos hombres fueron a la cabaña de la muchacha, se arrodillaron a petición de ella, y se les permitió ver a la Virgen de pie junto a la joven, con una corona en la mano. Mientras las jóvenes cantaban, el alma de la pastorcita dejó su cuerpo, y fue coronada y llevada al paraíso.
Fuente:
Relatos sencillos de las historias de "ejemplo" que san Alfonso María de Ligorio colocó al final de cada sección de Las Glorias de María. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción inglesa de 1888, aunque no palabra por palabra; los diálogos se han suavizado en lugar de copiarse. El mismo Ligorio, en su "Protesta" como autor, advirtió que los milagros y las apariciones que aparecen en el libro se ofrecen solamente sobre autoridad humana, y no como artículos de fe.

Comentarios