Santo Domingo en el bosque de Tolosa
- Maria Reza

- hace 2 días
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Atribución: del libro De Dignitate Psalterii, del beato Alano de la Roca.

Viendo que el peso de los pecados del pueblo impedía la conversión de los albigenses, santo Domingo se retiró a un bosque cerca de Tolosa y oró durante tres días y tres noches, llorando y haciendo dura penitencia para aplacar la ira de Dios, hasta que al fin, agotadas las fuerzas, cayó desfallecido.
Entonces la Santísima Virgen María se le apareció, acompañada de tres ángeles, y le preguntó: "Querido Domingo, ¿sabes cuál es el arma que la Santísima Trinidad quiere usar para reformar el mundo?". Cuando él respondió que ella lo sabía mucho mejor que él, le dijo que aquella gran arma era su Salterio, el Rosario, y que si quería llegar a aquellas almas endurecidas, lo predicara.
Se levantó ardiendo de celo y fue derecho a la catedral. Manos invisibles tocaron las campanas, el pueblo se reunió, y cuando empezó a predicar estalló una tormenta espantosa, tembló la tierra y el cielo se oscureció. Al mirar una imagen de la Virgen, la multitud aterrada la vio levantar los brazos tres veces, como para llamar sobre ellos la justicia de Dios si no se arrepentían. A la oración de Domingo cesó la tormenta, siguió predicando, y casi toda Tolosa volvió a Dios.
Fuente:
Relatos sencillos de las historias de milagros y conversiones que san Luis María de Montfort reunió en El secreto admirable del Santísimo Rosario, escrito a comienzos del siglo XVIII. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción tradicional, aunque no palabra por palabra. El mismo Montfort las llamó "historias antiguas pero auténticas sobre el santo Rosario", recogidas de autores anteriores como el beato Alano de la Roca, y ofrecidas sobre autoridad humana, no como artículos de fe.

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