Santo Domingo en Notre Dame de París
- Maria Reza

- hace 2 días
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Atribución: del beato Alano de la Roca, citado por el erudito Cartagena.

Un día santo Domingo debía predicar en Notre Dame de París, en la fiesta de san Juan Evangelista, ante toda la Universidad y muchos nobles. Ansioso por dar un sermón digno de un auditorio tan docto, estaba en una capillita detrás del altar mayor preparándolo con el rezo del Rosario, como siempre hacía, cuando la Santísima Virgen María se le apareció con un libro en la mano.
"Domingo", le dijo, "aunque lo que has pensado decir sea muy bueno, te traigo un sermón mucho mejor". Él tomó el libro, lo leyó, lo comprendió, y le dio gracias de corazón.
Cuando llegó el momento, subió al púlpito y, aunque era la fiesta de san Juan, solo dijo de él que había sido hallado digno de guardar a la Reina del cielo. Luego dejó de lado toda elocuencia erudita y explicó el Avemaría palabra por palabra, como a niños, usando las sencillas comparaciones del libro de la Virgen. Años después le contó esta historia al beato Alano como advertencia contra el predicar por buscar el aplauso en lugar del bien de las almas.
Fuente:
Relatos sencillos de las historias de milagros y conversiones que san Luis María de Montfort reunió en El secreto admirable del Santísimo Rosario, escrito a comienzos del siglo XVIII. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción tradicional, aunque no palabra por palabra. El mismo Montfort las llamó "historias antiguas pero auténticas sobre el santo Rosario", recogidas de autores anteriores como el beato Alano de la Roca, y ofrecidas sobre autoridad humana, no como artículos de fe.

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