Sor Catalina y la anciana
- Maria Reza

- hace 4 días
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Vida de sor Catalina, religiosa agustina.

En el pueblo donde vivía sor Catalina, una religiosa agustina, había una mujer llamada María que había sido pecadora desde su juventud y siguió en esa vida hasta la vejez. La gente del pueblo la echó, y murió sola en una cueva, sin los sacramentos, y la enterraron en un campo como a un animal.
Sor Catalina solía rezar por los difuntos, pero por esta mujer no rezó, pues todos daban por seguro que ya estaba condenada. Cuatro años después, el alma de aquella mujer se le apareció desde el purgatorio y le preguntó con dulzura por qué solo a ella la había dejado sin oraciones. Catalina, asombrada, le preguntó cómo era posible que se hubiera salvado.
La mujer le contó que, al acercarse la muerte, viéndose sin amigos y cargada de pecados, había acudido a la Virgen, refugio de los abandonados, y que la Santísima Madre le había alcanzado la gracia de un último acto de dolor por sus pecados. Así se salvó; su tiempo en el purgatorio se acortó, y bastaron unas pocas misas para liberarla. Catalina mandó celebrar esas misas, y el alma volvió una vez más, resplandeciente, camino del paraíso.
Fuente:
Relatos sencillos de las historias de "ejemplo" que san Alfonso María de Ligorio colocó al final de cada sección de Las Glorias de María. Están parafraseadas en lenguaje moderno y sencillo, fieles al contenido de la traducción inglesa de 1888, aunque no palabra por palabra; los diálogos se han suavizado en lugar de copiarse. El mismo Ligorio, en su "Protesta" como autor, advirtió que los milagros y las apariciones que aparecen en el libro se ofrecen solamente sobre autoridad humana, y no como artículos de fe.

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