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Historias


Teófilo y el alma vendida recobrada
Teófilo volvió a la iglesia de la Virgen, y allí, tres días después, murió en paz, con palabras de gracias a Jesús y a su santa madre en los labios.
28 jun2 min de lectura


El joven arruinado y el pacto del hechicero
Entró, se arrodilló ante su altar y lloró, suplicándole que le alcanzara el perdón de sus pecados. María enseguida comenzó a interceder ante su Hijo por el desdichado joven. Jesús dijo al principio: "Pero este joven ingrato me ha negado, madre". Sin embargo, viendo que ella seguía intercediendo, al fin dijo: "Oh, madre mía, nunca te he negado nada. Será perdonado, ya que tú lo pides".
28 jun2 min de lectura


Arnoldo y los demonios en su lecho de muerte
Pasó así toda la noche, y cuando llegó la mañana, devuelto a la paz, dijo con alegría: "María, mi Señora y mi refugio, me ha alcanzado el perdón y la salvación". Entonces, viendo que la Virgen le hacía señas de que la siguiera, dijo: "Voy, oh Señora, voy". Intentó levantarse, y aunque su cuerpo no pudo seguirla, exhaló suavemente el último suspiro y la siguió con el alma, como podemos esperar, al reino de la gloria.
28 jun2 min de lectura


La tentación de desesperar
Entonces se entregó a la misericordia de Dios. Apenas había terminado cuando María lo libró de golpe de la tentación. Volvió su paz, y con ella su salud, y desde entonces vivió como un siervo devoto de María, proclamando sus misericordias en su predicación y en sus escritos durante el resto de su vida.
28 jun2 min de lectura


El Avemaría y el niño herido
Jesús respondió que nada podía negarle, y que por amor a ella perdonaría a aquel hombre, y le dijo que se acercara a besar sus llagas. El hombre se adelantó llorando, y al besar las llagas, estas quedaron sanadas. Entonces Jesús lo abrazó en señal de perdón. Desde aquel día cambió de vida y estuvo siempre lleno de amor a la Santísima Virgen.
28 jun2 min de lectura


La esposa celosa
Ella se arrojó a sus pies llorando, le pidió perdón, y dijo que la Madre de Dios, por medio de su oración, la había librado de la muerte y del infierno. Fueron juntos a dar gracias, y al día siguiente ella contó toda la historia a sus parientes, y todos ellos se sintieron movidos a un mayor amor a la Virgen.
28 jun2 min de lectura


Los dos lechos de muerte
El sacerdote, sobrecogido, se detuvo dudando en la puerta, pero la Virgen le hizo señas de que entrara y le indicó un asiento para que oyera la confesión de la mujer. La pobre mujer se confesó, recibió el sacramento con gran devoción, y murió en paz en los brazos de María.
28 jun2 min de lectura


Santa María Egipciaca
Un león vino y cavó su sepultura, el abad la enterró, y volvió para contar las maravillas de la misericordia de Dios para con esta dichosa penitente.
28 jun2 min de lectura


Elena y el rosario
Con la ayuda de María repartió entre los pobres todo lo que tenía y emprendió una dura penitencia. La atormentaron tentaciones terribles, pero ella seguía acudiendo a la Madre de Dios y siempre las vencía con su auxilio. Fue favorecida con muchas gracias, entre ellas visiones y profecías.
28 jun2 min de lectura


El monje convertido en asesino
Los oficiales de la justicia lo apresaron en el camino y lo llevaron ante el juez, y allí confesó todos sus crímenes. Fue condenado a morir de inmediato, sin que se le concediera siquiera tiempo para confesarse. Se encomendó a María. Lo ajusticiaron, pero la Virgen retuvo su muerte, lo liberó ella misma y le dijo que volviera al monasterio.
28 jun3 min de lectura
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